Umbrae sonoris, 2010








Instalación presentada en la exposición "Contempo", 2010.


El río en mis manos, 2010


Autor: Mar Gasca
Técnica: Ilustración con grafito
Medidas: 20 x 30 cm

"A orillas del Leteo están bebiendo el agua..."




Ilustraciones para el poemario de Félix Vergara, 2010.

Autor: Mar Gasca
Técnica: Grafito
Medidas: 40 x 50 cm

Nudus pausāre, 2010





Autor: Mar Gasca
Técnica: Mixta sobre tela
Medidas: 32 x 39 cm
Colección particular

Colaboración en la Primer Exposición Virtual de Ilustradoras Mexicanas "Calaveritas de dulce", 2010

Astrogato, este precioso minino al que le encanta pensar que trae consigo un traje de astronauta, el día de muertos se disfrazó de calaverita de dulce, para celebrar dicha fiesta con todos sus amiguitos.

Dentro de la casa olvidada...


Título: Bellezas enjoyadas, 2009.
Técnica: Grabado al azúcar.



Título: La mano del artista, 2009.
Técnica: Grabado en mezzotinta.



Título: El cajón del abuelo, 2009.
Técnica: Grabado en aguafuerte y aguatinta.



Imágenes inspiradas en el libro "La pequeña pasión" de Pilar Pedraza.


Ilustraciones de la novela Antes, 2008.


Las siguientes ilustraciones fueron hechas para la novela de Carmen Boullosa de título: Antes.
Aquí esta una pequeña parte del texto:
"El léxico sonoro era solo una pequeña parte del mundo desverbal que inventé o habité de niña. Lo que pasaba por el tamiz de las palabras era el mundo que compartía con los otros:"pásame el azúcar, aviéntame la pelota, tengo frío, quiero comer, quiero mas dulce, tengo sueño, no me cae bien la maestra,... me gusta que papá juegue con nosotras almohadazos,... es muy chica mi colección de oritos, la de mis hermanas es muy grande...Inés nos hizo gelatina de naranja, ya no quiero llevar lunch a la escuela, quiero que me inscriban en la cafetería...".
El universo desverbal era mucho más profuso, tenía muchos más habitantes, situaciones, mucho más mundo...A cada palabra correspondía un mundo sin verbo. Tijeras, por ejemplo, ¿qué son las tijeras? Dos navajas que viven juntas, oponiéndose y en aparente armonía.
Voy a contarles de las tijeras. Estaban prohibidas para las niñas, eran un objeto que no debíamos tocar. Teníamos unos remedos de tijeras a los que sí teníamos acceso: navajas chatas, sin filo, sin pico, mal llamadas tijeras.
O sea que había tijeras y tijeras. Las primeras eran armas de los mayores. Servían para coser, para cortar telas, para el pelo...En la cocina habías unas gris opaco, grandes, gordas, pesadas, tan características que por ellas se podía decir que había tijeras, tijeras y tijeras.

Las primeras eran las que usaba la abuela, las que usaba mamá. Bastaba crecer para tener acceso a ellas. Eran pálidas, brillantes como las segundas ("tijeras de las niñas"), y tenían -como si fueran arrugas- marcas de edad, como las terceras.
Las terceras vivían en la cocina. No tenían dueño, tenían uno: cortar cuellos de pollo, patas de pollo, tijeretear carnes para algunos guisos. No solo nos estaba terminantemente prohibido tocarlas, sino que yo no hubiera querido tocarlas: me daban asco. Aunque las lavaran, siempre estaban sucias."
P.p.41-43, Boullosa, Carmen.- Antes







Texto de Carmen Boullosa.
Ilustraciones por: Mar Gasca.
Grabados: Xilografía, linóleo, aguafuerte/aguatinta.

Mis ojos, son los espejos del otro.

El globo ocular, no sirve más como agua cristalina de nuestras almas, sino ya como el espejo de otro cuerpo que nos es ajeno, la imagen es un embuste, el cuerpo no es cuerpo, por ser imagen, sino por ser materia carnal, y la imagen no lo es.







Siren, mermaid, sirena..., 2008.



"A lo largo del tiempo, las sirenas cambian de forma. Su primer historiador, el rapsoda del duodécimo libro de la Odisea, no nos dice cómo eran; para Ovidio, son aves de plumaje rojizo y cara de virgen; para Apolonio de Rodas, de medio cuerpo arriba son mujeres y, abajo, aves marinas; para el maestro Tirso de Molina (y para lá Heráldica, "la mitad mujeres, peces la mitad". No menos discutible es su género; el diccionario clásico de Lempiére entiende que son ninfas, el de Quicherat dice que son monstruos y el de Grimal que son demonios. Moran en una isla del poniente, cerca de la isla de Circe, pero el cadáver de una de ellas, Parténope, fue encontrado en Campania, y dió su nombre a la famosa ciudad que ahora lleva el de Nápoles, y el geógrafo Estrabón vió su tumba y presenció los juegos gimnásticos que periódicamente se celebraban para honrar su memoria.
La Odisea refiere que las sirenas traían y perdían a los navegantes y que Ulises, para oír su canto y no perecer, tapó con cera los oídos de los remeros y ordenó que lo sujetaran al mástil. Para tentarl, las sirenas le ofrecieron el conocimiento de todas las cosas del mundo:
Nadie ha pasado por aquí en su negro bajel, sin haber escuchado de nuestra boca la voz dulce como el panal, y haberse regocijado con ella y haber proseguido más sabio... Porque sabemos todas las cosas: cuantos afanes padecieron argivos y troyanos en la ancha Tróada por determinación de los dioses, y sabemos cuanto sucederá en la tierra fecunda (Odisea, XII).

Una tradición recogida por el mitólogo Apolodoro, en su Biblioteca, narra que Orfeo, desde la nave de los Argonautas, cantó con más dulzura que las sirenas y que éstas se precipitaron al mar y quedaron convertidas en rocas, porque su ley era morir cuando alguien no sintiera su hechizo. También la esfinge se precipitó desde lo alto cuando adivinaron su enigma.
En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y se figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen. Otra en 1403, pasó por una brecha en un dique, y habitó en Haarlem hasta el día de su muerte.
Nadie la comprendía, pero le enseñaron a hilar y veneraba como por instinto la cruz. Un cronista del siglo XVI razonó que no era un pescado porque sabía hilar, y que no era una mujer porque podía vivir en el agua.
El idioma inglés distingue la sirena clásica (siren) de las que tienen cola de pez (mermaids. En la formación de esta última imagen habrían influído por analogía los tritones, divinidades del cortejo de Poseidón.
En el décimo libro de la República, ocho sirenas presiden la revolución de los ocho cielos concéntricos.
Sirena: supuesto animal marino, leemos en un diccionario brutal."

Escrito por: JORGE LUIS BORGES.
MANUAL DE ZOOLOGÍA FANTÁSTICA. Editorial: Fondo de cultura económica.

Ilustrado por: MAR GASCA.

Técnica: acuarela, wash y lápiz de cera blanco sobre papel algodón.

Nuestras ciudades invisibles.

Escrito por MAR GASCA.

“Quizás el imperio, pensó Kublai,
Es sólo un zodiaco de fantasmas en la mente” .
Italo Calvino.

Al principio fue el caos, todo estaba en la oscuridad, en penumbras, en desconcierto. Luego llegó la luz, la luz de la compañía, la luz de un oído que escucha y de una boca que deja salir de ella muchos sonidos, palabras, que luego se volverán frases, después historias y al final leyendas.
Al inicio eran un hombre y una mujer los habitantes humanos del mundo, luego se volvieron tres, cuatro, cien, mil, millones, infinidades y éstas se agrupaban en lugares para vivir. Viajaban y volvían al lugar de origen. Quizás así comenzaron a nacer las ciudades, cuando un grupo de individuos compartía un espacio en común, dentro de una periferia específica; éstos se incrementaban y también sus medios de trabajo, escuelas, lugares de recreación, la cultura, la sociabilidad.

Dentro de este marco que comienza a plantearse (sobre como poco a poco pueda irse conformando una ciudad) es visible la forma en que las asociaciones que cada quien tiene por la palabra “ciudad” se dirijan hacia puntos como eclecticismo, movimiento, múltiples culturas, diversidad, asombro, caos.
Con estos elementos significantes de cambio en la misma periferia, es sencillo que sus integrantes puedan inventarse, reinventarse y muchas otras veces, tras el agobio de tanto movimiento, de tanto caos, es como se vayan ideando historias de personas, de objetos, de lugares…de ciudades. Y en esta idea de imaginar ciudades, me remite a las ciudades invisibles de Italo Calvino, quien con maravillosa destreza nos sumerge en un universo lleno de extraordinarias bellezas, de cúpulas de plata, de ciudades que están mitad en un lugar, mitad en otro. De una ciudad que bajo de ella se encuentra otra idéntica, para que ahí vivan sus muertos, de villas de vidrio.
Al leer todas estas ciudades pareciera que ya se conocen, que ya las hemos vivido y puede que sea porque ciudades similares nos hemos inventado día a día cuando el caos del mundo en el que vivimos nos lleva a escapar con la imaginación. Lo que más llama mi atención sobre todas estas ciudades es que tienen nombres de mujer. El nombre de mujer dota a la ciudad de cierta feminidad que nos aproxima a ver al espacio como
“la madre”, aquella que da vida a los seres que en ella habitan.

La ciudad es un lugar de intercambio, de conocimiento, de abundancia, de multi disciplinas y es por ello que Nicolás Bourriaud nos propone en su texto Estética Racional que “La ciudad es un espacio en el que se puede crear un estado de encuentro” donde a su vez los habitantes de la ciudad van creando nuevos proyectos de desarrollo científico, social y cultural. El contexto cultural es que va a depender del social que exista ya en dicha ciudad. El espacio destinado como ciudad es el encargado de combinar diversas clases de conocimiento para hacer proyectos que salgan de la cotidianeidad, pero que sin duda nos hablen de la misma, de la cotidianeidad que día a día se vive en las ciudades y que sin embargo pocos notan.

El deseo como añoranza del otro.

Escrito por MAR GASCA.


Pareciera ser que continuamente nos hallamos en procesos introspectivos, cuyo punto principal de enfoque son nuestras necesidades y anhelos. Nos deseamos unidos a alguien y por lo general huimos de la soledad permanente. Ésta sensación de soledad y búsqueda proviene desde las culturas antiguas que mediante mitos, trataban de entender los orígenes de amor y deseo.

Tenemos la historia del andrógino (ser compuesto del mismo o ambos sexos), que al ser dividido en dos por Zeus, “cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con un ardor tal que abrazadas, perecían de hambre e inanición, no queriendo hacer nada la una sin la otra”.

La necesidad hacia el otro nos va llevando rumbo a su búsqueda, se nos forma el deseo de tenerle y así acallar nuestra soledad. Octavio Paz, dentro de su ensayo El Laberinto de la Soledad, nos habla sobre el amor y el deseo que el primero crea sobre el individuo, quien viéndose solo, busca refugio en aquel que cree es su complemento, como aquella mitad que tanto buscaba el andrógino. Sin embargo a su vez se encuentra con diversos obstáculos que inhiben la búsqueda (los obstáculos pueden ser la moral, las normas sociales, la religión, etc.) y vuelven a la culpa la “espuela y el freno del deseo” . La culpa actúa en este instante como limitante, formando una barrera que impide tener libre elección (de la cual Paz también nos habla en su texto La dialéctica de la soledad), nosotros mismos seguimos las normas de auto censura, nos negamos la oportunidad de elegir lo que queremos y optamos por lo que nos conviene o lo que alguien ajeno a nuestros deseos, cree es mejor para nosotros.

En tanto al andrógino que se explicaba con anterioridad, nos remonta al deseo definido como una falta, como la necesidad de algo que no se tiene. Veo al deseo por el otro como una añoranza de esa presencia humana que cual andrógino, sea aquel con quien podamos recrear nuestra antigua unidad. Si el deseo es la añoranza por el otro, creo entonces al deseo como un estado de inestabilidad, de constante búsqueda del contrario, el equilibrio. Es un estado que por su misma cualidad inestable, se halla en movimiento consigo mismo y con todo lo que le rodea. Descartes en Las pasiones del alma, hace referencia a este movimiento continuo que agita al corazón más que cualquiera otra de las pasiones (amor, tristeza, odio, alegría), dando como justificación que el movimiento corporal que aviva los sentidos es a causa de los espíritus (“cuerpos muy pequeños…que se mueven rápidamente…, no se detienen en ningún sitio y a medida que algunos de ellos entran en la cavidad del cerebro , salen también algunos otros por los poros que hay en su sustancia, los cuales los conducen a los nervios, y de aquí a los músculos, lo que les permite mover el cuerpo, de todas las diversas maneras como puede ser movido” ). Éste impulso creado por el deseo es quien luego nos impulsará hacia el amor, hacia el odio o quizás hacia la indiferencia.

En cuanto al amor, Paz nos remite a éste como algo no natural, que es enteramente humano, pero que no pertenece a su naturaleza, algo que el individuo crea. A diferencia del mito del andrógino que nos muestra amor y deseo por el otro, como algo inherente a la naturaleza de un ser que se mantiene en la constante búsqueda de su complemento, de un ser que se siente solo. Aquí es cuando “la resolución del deseo en placer coincide exactamente con el momento en que la soledad triunfa absolutamente” , nada más absurdo que querer cargar con más historia que la nuestra propia.

El deseo por el otro es la añoranza con la que nos encontramos, cuando al buscar la fusión de dos cuerpos, advertimos el abismo al cual nos acercamos. Puesto que nunca habrá una unión corporal con el otro. El deseo quizás sea entonces un refugio contra la soledad y para afianzar la permanencia, una energía que nos mantiene despiertos, o simplemente una necesidad que hemos ido arrastrando a lo largo del tiempo; hasta encontrar al complemento, a otra vida con la cual compartir un sin fin de patologías.

Canibalismo: Acto de amor infinito. ENSAYO BASADO EN EL LIBRO "EL SABOR DE UN HOMBRE".

“Ven, ven a mí, para que no te pudras en la tierra,
deja que tu cuerpo desaparezca en mi.”
Slavenka Drakulic.


¿Cuantas veces no hemos deseado seguir viviendo en un cuerpo que no es el propio, perpetuarnos en un acto de amor y vivir después de nuestro deceso? ¿Cuántas veces no hemos querido satisfacer el hambre de los dioses al sacrificar al otro en el acto sublime de su ingesta?

En El sabor de un hombre Slavenka Drakulic habla sobre el deseo de ser perpetuos en el cuerpo del otro. El hambre insaciable que ha formado parte de la cultura religiosa de muchos pueblos, quienes ofrecen sus vidas a cambio de la eternidad. Acto de amor que hace a un lado cualquier concepción referente al salvajismo. El canibalismo forma parte del ritual de apropiación, salvación y unificación, entendiendo por ritual la liturgia establecida en un culto religioso.

Las ideas sobre este tipo de ofrenda se van perfilando como un medio para llegar a la perpetuidad y a la salvación, el uso de otros elementos, completa la idea del canibalismo cual si fuese un mecanismo para eternizar al ser humano o para comulgar con la divinidad. Tereza y José, personajes principales, se encuentran en una ciudad de nadie y lejos de casa, en una ciudad donde están solos y donde el lenguaje no les pertenece, el único lenguaje que comparten es el del cuerpo. Poco a poco descubren que jamás podrán regresar a sus lugares de origen y vivir sin el otro, a menos de que uno de ellos se entregue en un acto sublime, como lo es la muerte. Al contarnos la historia en presente, Tereza nos habla sobre su experiencia frente al canibalismo como una necesidad para unificarse con José; al interiorizarlo, lo volverá parte de ella.
En cada página se pueden oler rastros de la sangre del cuerpo de José (ese cuerpo que ya no era suyo), aquellos diminutos trocitos de carne expulsados por la sierra al cortar su cuerpo, el paso que deja el hambre divina en el día a día de Tereza y la inmortalidad alcanzada mediante un acto más carnal que el ayuntamiento sexual: la ingesta del otro. Canibalismo es comprendido como un ritual en que existen muchos factores influyentes en su realización, éstos pueden ser el entorno en que se desarrolla dicho ritual, la atmósfera creada, el modo de llevarlo a cabo y lo más importante: el significado para los practicantes.

La autora nos proporciona datos sobre canibalismo, que nos ayudan a comprender su concepción de ritual tanto para ella como para sus personajes. Cita ejemplos en que se manifiesta el ritual de ingerir al otro: un grupo de jóvenes sobrevivientes en los Andes, el ritual practicado por la tribu Gini (permite a los hombres vivir eternamente al ser comidos por sus mujeres) o la historia de un japonés que a través del canibalismo podría llegar a sentir consigo la existencia de la mujer a la que amaba. Estas tres ideas forman parte de la clave para comprender la imagen que se desea transmitir sobre el canibalismo en la novela.

La similitud creada entre la novela y el ritual de la tribu Gini es fantástica, sirve de preámbulo para imaginar que Tereza una vez encaminada por la senda de la muerte, comerá trozos del cuerpo de José, de este modo, él podrá vivir eternamente. Funciona igual que la hostia que poco antes del acto, ella recibe con tranquilidad en la boca, la hostia que otorga comunión al creyente pues simboliza el cuerpo de cristo, el cuerpo de José. Mientras la historia va corriendo como chorros de sangre en la bañera, la estancia en el apartamento es cada vez más constante. José se vuelve una presencia recurrente en el espacio que comparten ambos personajes y da la impresión de que éste se autoinmola, otorgándole a Tereza todo el poder sobre su vida. Se encuentra cerca de aquella mujer de mirada inquisidora que le dará la muerte y así mismo… la vida eterna.

Al hablar del entorno que envuelve a los personajes principales (la mayor parte del tiempo y donde se llevan a cabo los sucesos más importantes) es muy simple: un apartamento en la ciudad de Nueva York. Sitio aislado, donde Tereza y José son los únicos participantes. Lugar y espacio forman parte de la apropiación, cual si recreasen un ritual en cada cosa, en cada acto (comer, dormir, hacer el amor). Ambos utilizan el cuerpo como el único territorio conocido en aquel país que les resulta tan extraño y mediante el espacio compartido, se empiezan a unir las piezas de un gran rompecabezas que terminará por unificarse y no separarse nunca.

Así mismo Drakulic va uniendo piezas en el discurso, que es contado como un recuerdo (puesto que es vista por el personaje principal, como un recuerdo de lo que ocurrió), y al juntar filamentos de memoria, lentamente vuelve a El sabor de un hombre una historia de amor infinito, de comunión con el otro. La diversidad de vocabulario empleado nos ayuda a tener una lectura fluida y nos enriquece (puesto que maneja varias palabras), al aportarnos una idea distinta sobre el sacrificio que implica el canibalismo, todo es una historia de amor contada por aquella que sobrevive a naufragio de pasiones; por la que lleva en su cuerpo el cuerpo del hombre al que amaba.

La idea más recurrente al hablar de canibalismo nos hace creer en éste como ritual asociado a tribus salvajes (comer al otro nos resulta un acto de salvajismo), sin embargo las causas (aquí expresadas) del canibalismo nos remiten a un acto de amor hacia los dioses y hacia el individuo. Un ejemplo certero es la religión católica, que ofrece a sus fieles el cuerpo y la sangre de cristo, medio por el que alcanzarán la comunión con su dios; un dios que les promete un tiempo eterno, muy similar al que José aspira. “¿Por qué motivo se iba a diferenciar éste tipo de canibalismo de los indígenas sudamericanos, si ambos eran cuestión de religión y no de comida?”

El tiempo en que es contada la historia comienza en presente: cuando Tereza trata de limpiar el departamento, antes de irse de vuelta a Polonia. Después conforme avanza, el pasado es contado como un presente que se mantiene vivo en la memoria y que nos ayuda a entablar relación con la historia y los recuerdos de ésta mujer, mezclados con pasados hipotéticos, en los que ella crea suposiciones de cosas que hubieran podido pasar y que nunca sucedieron. Tereza y el tiempo viajan del presente al pasado inmediato y de ahí a un pasado más lejano (a su infancia). Nos relata momentos en la vida de José en Brasil, de su vida en Polonia y luego regresa al presente para contarnos sobre una ciudad que inunda todas sus calles con montones de basura y soledad… sobre el José que ahora y desde aquella noche (impregnada con olor a muerte, alcohol y comunión), vivía dentro de ella.

Escrito por MAR GASCA.

Mis Enlutadas,2008.









Ilustración en Xilografía.




Texto por MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA
Ilustraciones por MAR GASCA.


Descienden taciturnas las tristezas
al fondo de mi alma,
y entumecidas, haraposas, brujas,
con uñas negras
mi vida escarban.

De sangre es el color de sus pupilas,
de nieve son las lágrimas,
hondo pavor me infunden... Yo las amo
por ser las solas
que me acompañan.

Aguárdolas, ansioso, si el trabajo,
de ellas me separa,
y búscolas en medio del bullicio,
y son constantes
y nunca tardan.

En la fiesta, a ratos se me pierden
o se ponen la máscara,
pero luego las hallo, y así dicen:
-¡Ven con nosotras!
Vamos a casa.

Suelen dejarme cuando, sonriendo,
mis pobres esperazas
como enfermitas ya convalecientes
salen alegres
a al ventana.

Corridas huyen, pero vuelven luego por la puerta falsa
entran trayendo como nuevo huésped
alguna triste,
lívida hermana.

Ábrese a recibirlas la infinita
tiniebla de mi alma,
y van prendiendo en ella mis recuerdos
cual tristes cirios
de cera pálida.

Entre esas luces, rígido tendido,
mi espíritu descansa;
y las tristezas, revolando en torno,
lentas salmodian,
rezan y cantan.

Escudriñando el húmedo aposento
rincones y covachas,
el escondrijo do guardé cuitado
todas mis culpas,
todas mis faltas.

Y hurgando mudas, como hambientas lobas,
las encuentran, las sacan,
y volviendo a mi lecho mortuorio
me las enseñan
y dicen: habla.

En lo profundo de mi ser bucean,
pescadores de lágrimas,
y vuelven mudas con las negras conchas
en donde brillan
gotas heladas.

A veces me revuelve contra ellas
y las muerdo con rabia,
como la niña desvalida y mártir
muerde a la arpía
que la maltrata.

Pero en seguida, viéndose impoténte,
mi cólera se aplaca.
¿Qué culpa tienen, pobres hijas mías
si yo las hice
con sangre y alma?

Venid tristezas de pupila turbia,
venid, mis enlutadas,
las que viajais por la infinita sombra
donde está todo
lo que se ama.

Vosotras no engañaís; venid, tristezas,
oh, mis creaturas blancas
abandonadas por la madre impía,
tan embustera, por la esperanza!

Venid y habladme de las cosas idas,
de las tumbas que callan,
de muertos buenos y de ingratos vivos...
Voy con vosotras,
vamos a casa.

Rayografía, 2007.


Parafraseando a Man Ray.
Fotografía Blanco y negro.

Pedazos desnudos, 2006.




Fotografía Blanco y negro.

Cuerpo de Arlequín, 2006.





Fotografía en Blanco y negro.